EL CINTO PITEADO COMO ELEMENTO CULTURAL ZACATECANO

Regiones creadoras

Como todos sabemos, se acerca el mes de la patria, por lo que la alegría, el sentimiento, la pasión y el espíritu de nacionalidad nos envuelve. En Zacatecas las celebraciones van acompañadas de elementos mexicanos, como los tradicionales y artesanales cintos piteados. El cinto o cinturón es un elemento que no puede faltar en nuestra vestimenta, puesto que su utilidad es primordial para sujetar el pantalón en la cintura.

El cinto piteado no solo forma parte de nuestra indumentaria como utensilio indispensable, sino como un elemento de nuestra identidad cultural mexicana y de nuestro léxico disponible. Generalmente, la palabra está asociada al círculo o ámbito charro y a la identidad mexicana, puesto que su fabricación es netamente manual. El proceso de su creación comienza con el curtimiento de la vaqueta, que puede ser de cuero de vaca o cerdo, es decir, con la debida preparación de la tira de piel que formará el cuerpo del cinto; enseguida, el artesano se encarga de dibujar a pulso el grabado que adornará y le dará belleza, el cual puede ser la tradicional suerte charra, o el más sencillo cordón piteado; posteriormente viene el bordado con hilo de pita fina y resistente, también torcida manualmente, así como la segunda capa de forro y la cosida; finalmente, se perfecciona con la hebilla, los agujeros, los remaches y el delineo estético.

De entre todos los accesorios y productos que los talabarteros producen, el cinto es el que rápidamente los identifica, puesto que es lo que más ganancia les genera y venden con frecuencia, aunque cabe mencionar que son creadores también de morrales, llaveros, zapatillas, bolsos, pulseras, monturas, fundas y carteras, entre otros. Así pues, este noble oficio no solo nos es de gran utilidad, sino que sabe cómo adornar nuestra imagen de una manera original y propiamente mexicana.

Su importancia radica en la conservación de un arte milenario, sobre todo porque las más recientes creaciones han sido pensadas para darle un uso en la vestimenta formal, lo cual es interesante porque da cuenta del ingenio de los artesanos para expandir su mercado, adecuándolo a las necesidades, dado que el ámbito charro suele considerarse un lujo y una tradición del contexto rural más que del urbano.

Finalmente, lo bonito del arte de la talabartería es que no deja de ser novedoso y atractivo en cualquier época y en diversas circunstancias, puesto que su originalidad resalta como símbolo cultural, sobre todo en distintos municipios del estado de Zacatecas.

Por: Ángel Nicolás Robles Rojo.

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