El arte popular y la artesanía

«Economía naranja» es un término que ha sonado en los últimos años en relación con actividades culturales y creativas, como el diseño, la arquitectura, las artes audiovisuales y gráficas y, por supuesto, la artesanía. John Hawkins, padre de la economía naranja, declara que el valor de los bienes en esta se define por la propiedad intelectual; valora el motivo y el esfuerzo de la elaboración de los productos, toma en cuenta aspectos como la cultura y la tradición, así como al diseño; además, el factor tiempo es crucial. Hawkins lo sintetiza como «transformar una idea en beneficios» y se constituye de cuatro aspectos básicos: patrimonio ancestral (artesanías, gastronomía, festivales, entre otros), artes visuales, artes escénicas y medios.

Pero ¿cuál es la importancia, en economía, de este término? Aquí algunos datos interesantes: según la conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (unctad), las exportaciones de bienes y servicios creativos crecen en promedio anual 17 por ciento, muy por arriba del crecimiento de exportaciones como productos agrícolas e incluso industriales. Es la quinta mercancía con mayor comercialización mundial, solamente la anteceden combustibles, equipos electrónicos, maquinaria y vehículos.

En 2015 las industrias creativas generaron 1.9 millones de empleos en América Latina y El Caribe, y lograron ingresos por 124 millones de dólares. De acuerdo con el estudio Industrias creativas y obra protegida, realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad ac (imco) en colaboración con la Motion Picture Association (mpa), las industrias creativas constituyen el 6.7 por ciento del pib del país. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi), el sector genera más de un millón de empleos y supera en impacto económico a otros como la agricultura y la generación y distribución de energía eléctrica.

Al analizar los datos anteriores y ver la gran riqueza cultural que existe en nuestro país y en nuestro estado, debemos canalizar los esfuerzos para conjuntar innovación y creatividad en proyectos que permitan detonar desarrollo económico a partir de la cultura y particularmente de las artesanías. Recordemos que la artesanía mexicana es de las más reconocidas a nivel internacional gracias a su riqueza en tradiciones, identidad y técnicas de elaboración.

A partir de datos de ProMéxico, se sabe que las artesanías mexicanas se venden principalmente a Australia, Alemania, Canadá, Colombia, España, Estados Unidos e Italia, sobre todo las hechas a base de plata, ónix, barro, madera y cerámicas; asimismo, los cuadros prehispánicos y las telas hechas a mano.

Podemos deducir de esto que la artesanía es una opción importante que, en conjunción con la creatividad y la innovación, puede detonar un sinnúmero de proyectos que aportan a la economía naranja.

Por Rosy Campos

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